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Lunes, 14 Noviembre 2016 11:39

Glosario

glossario

Libroventura ha creado un glosario para ayudar a sus usuarios con ciertas palabras importantes que, en ocasiones, pueden parecer complicadas o ambiguas.

Para facilitar su gestión, lo hemos dividido en tres áreas: la editorial, la tipográfica y la económica.

 

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Lunes, 14 Noviembre 2016 11:39

Términos tipográficos

Alineación

Es una característica del formato del texto que determina el comienzo de las palabras de cada párrafo en la misma línea recta vertical.

 

Ápice

Ángulo superior (o “pico”) de la letra “A” mayúscula. Capitular:  Letra mayúscula, que empieza el capítulo de un libro o un párrafo, de tamaño notoriamente mayor al del texto. Generalmente ocupa más de dos líneas y se encuentra incrustada en el bloque de texto.

 

Caja de composición

Estructura dentro de la cual se ponen todos los elementos de una página. Lo que está fuera de la caja, son los márgenes.

 

Capilla

Se llama “capilla” a cada uno de los pliegos impresos y plegados que, antes de ser cosidos y encuadernados, el impresor envía a la editorial. Suele utilizarse más en plural, “capillas”, refiriéndose al conjunto de todos los pliegos que constituyen un libro. La revisión de capillas es la última revisión que se hace de un libro y, como al estar ya impresos, plegados y alzados, solo se corregirán errores muy graves.

 

Caracteres

Cada elemento que compone el texto, ya sea una letra, un número, un signo de puntuación, un espacio, etc.

 

Cartón

Hoja de celulosa que tiene un gramaje superior a 400.

 

Cartulina

Cartón delgado que tiene un gramaje entre 200 y 400.

 

Cuartilla

Medida de los textos. Una cuartilla es una hoja compuesta de 26 renglones de 65 caracteres (espacios blancos incluidos), por un total de 1690 caracteres. En Italia la cuartilla es la cartella, que pero es de 1800 caracteres.

 

Cuatricromía

Técnica usada para imprimir imágenes en color usando los cuatro colores principales: Cian (Cyan), Magenta, Amarillo (Yellow) y Negro (Black o Key). Modelo conocido por la sigla internacional CMYK. Para imprimir con esta técnica, se imprime una hoja cuatro veces, una por cada color, y la superposición origina el resto de colores.

 

Cursiva o itálica

Estilo de carácter que está inclinado hacia la derecha, dando la sensación que sea una caligrafía manual.

 

DPI

Dot per inch, en español puntos por pulgada (PPP), indica la resolución de las impresiones. Calcula la densidad de puntos impresos por cada pulgada.

 

Font

Tipo, fuente. Conjunto de caracteres tipográficos que tienen el mismo estilo gráfico.

 

Formato

Tamaño y forma del libro una vez que se ha terminado de imprimir. La clasificación internacional es la siguiente:

A0

A1

A2

A3

A4

A5

A6

A7

84,1x118,9

59,4x84,1

42,0x59,4

29,7x42,0

21,0x29,7

14,8x21,0

10,5x14,8

7,4x10,5

B0

B1

B2

B3

B4

B5

B6

B7

100,0x141,4

70,7x100,0

50,0x70,7

35,3x50,0

25,0x35,3

17,6x25,0

12,5x17,6

8,8x12,5

C0

C1

C2

C3

C4

C5

C6

C7

91,7x129,7

64,8x91,7

45,8x64,8

32,4x45,8

22,9x32,4

16,2x22,9

11,4x16,2

8,1x11,4

 
 

 

Galerada

En el sistema de impresión tipográfico, primeras pruebas del texto, con las características tipográficas que tendrá una vez impreso, que se sacan para corregirlo antes de maquetar las páginas.

 

Gramaje

Medida del peso del papel. Indica en gramos el peso específico de un metro cuadrado de papel.

 

Grilla o retícula editorial

Diseño de una estructura, igual en todas las páginas del libro, que incluye: los márgenes, las columnas, la distancia entre ellas, el interlineado y el track.

 

Huérfana

Primera línea de un párrafo que aparece aislada al final de una página, mientras el resto del párrafo continúa en la página sucesiva.

 

Interlineado

Distancia vertical entre dos líneas de un párrafo. Técnicamente dicho espacio se mide desde la línea base (raya virtual sobre la que se “apoyan” la mayoría de las letras) y la base de la línea superior.

 

Kern o kerning

El espacio entre dos caracteres individuales. Es una medida proporcional al tamaño del texto.

 

Línea base

Raya virtual invisible donde están apoyadas la mayoría de las letras de una línea.

 

Manuscrito

Obra no definitiva, en fase de corrección y sujeta a modificaciones posteriores. Ofrece una idea clara de cómo será el trabajo terminado, teniendo ya las propriedades gráficas y de contenido.

 

Medida

Hablamos de la medida cuando nos referimos a la longitud de una línea llena, es decir, que va desde el margen derecho hasta el margen izquierdo.

 

Negrita

Estilo de carácter más redondo y lleno del normal, que tiene la finalidad de sobresaltar algunas palabras. En inglés se llama bold.

 

Offset

Sistema de impresión indirecto que usa una plancha de metal a modo de sello, que se impregna de una tinta y transfiere así el texto y las imágenes al papel. Es la forma más barata de imprimir cuando la edición es bastante grande.

 

Papel sin madera

Es el tipo de papel más común, que se suele utilizar para imprimir libros en blanco y negro. Es el papel más económico y puede ser en tono blanco o marfil.

 

Pátina

Barniz, hecho a base de agua y minerales, que se aplica al papel con la finalidad de que sea menos poroso y mejorar así la calidad de la impresión. El papel patinado es más caro del normal.

 

Pliego

Conjunto de páginas, generalmente 16, que han sido imprimidos en una única hoja grande, y luego cortada y cosida. Una de las formas de construir un libro es cosiendo un conjunto de pliegos.

 

PPP

Ver DPI.

 

Solapa

Parte de la tapa o de la cubierta que se dobla y que, en ocasiones, puede usarse también como marcapáginas. Generalmente, la primera solapa incluye un resumen del libro y la segunda una pequeña biografía del autor.

 

Track

Distancia o espacio entre dos palabras.

 

Viuda

Última línea de un párrafo que se encuentra en una nueva página, mientras todo el resto del párrafo está en la página anterior.

 

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La impresión

La stampa

digitale

offset

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Lunes, 14 Noviembre 2016 11:38

El formato

I verticali

Esistono una moltitudine di formati con i quali vengono pubblicati i libri. Ogni casa editrice ha i suoi preferiti, e usa sempre lo stesso standard all’interno di una collana.

Per fare un esempio, Laterza utilizza il formato 14x21cm per tutti i libri della collana “Economica” (copertina gialla), ma usa l’11x18 per la collana “I filosofi” (copertina arancione). La differenza tra i due formati consiste nell’aver eliminato tre centimetri da entrambi i lati, con il risultato che il secondo sembra sproporzionato perché troppo allungato rispetto alla proporzione classica.

La proporzione classica, ovvero quella in cui sono stati stampati la maggioranza dei libri fino ad oggi, prevede che un lato sia all’incirca una volta e mezza l’altro. La perfezione grafica la si ottiene utilizzando il rapporto aureo, equivalente a 1,618. Tale rapporto tra il lato lungo e quello largo del libro ci sia un’armonia unica, la più gradevole alla vista. Non a caso le migliori figure presenti in natura sono realizzate sulla base di codesta proporzione.

Ecco il motivo per il quale un libro quadrato non è gradevole alla vista.

Il consiglio che Libroventura si sente di dare è di stampare il proprio libro con un formato che mantenga questa proporzione, ovvero con i seguenti formati:

 

11x18 (1,64)

12x19,5(1,63)

14x22,5 (1,60)

18x29 (1,61)

Oltre a questi, ce ne sono altri, anche abbastanza comuni, che hanno comunque una buona proporzione:

15x23 (1,53)

10x15 (1,50)

14x21 (1,50)

16x23 (1,43)

17x24 (1,41)

15x21 (1,40) (il formato A5)

22x29,7 (1,35) (il formato A4)

Indicativamente, i romanzi economici, quindi quelli tascabili, hanno una dimensione che non supera il 14x21; i romanzi normali, invece, possono essere leggermente più grandi. I saggi, invece, hanno tutto il diritto di apparire dei “mattoni”, quindi di sviluppare dimensioni maggiori, fino ad arrivare al foglio comune, l’A4, utilizzato per i testi scolastici, laddove c’è bisogno di pagine ampie, capaci di contenere schemi leggibili e riassunti ampi. Sono utilizzati anche per dei book fotografici e per le riviste.

 

Gli orizzontali e i quadrati

Fino a qui abbiamo elencato i formati tradizionali, i cosiddetti verticali, che si sviluppano, cioè, in altezza. Chiunque abbia dimestichezza con i libri è venuto a contatto almeno una volta con dei modelli orizzontali o quadrati. Sono per lo più utilizzati per delle pubblicazioni di immagini, che siano cataloghi o fumetti, ma anche esposizioni di dipinti o fotografie. Ciò non toglie che possano essere utilizzati per altre finalità (il cliente ha sempre ragione), magari per un libro per ragazzi o per un testo scolastico.

Tra i quadrati, i formati più usati sono:

15x15

21,5x21,5

28x28

Gli orizzontali, invece, sono i seguenti:

15x10

21x15 (il formato A5)

23x16

24x17

26x18

29,7x22 (il classico A4), che si trasforma in 18x21

 

Conclusione

In conclusione, nel self publishing, il formato viene scelto dall’autore, a seconda dello stile e dell’estetica che preferisce. Vi consigliamo di fare attenzione alla convenienza di alcuni formati piuttosto che di altri: ogni tipografia, e di conseguenza ogni casa editrice, a seconda dei macchinari adoperati e della politica dei prezzi, apporta delle tariffe differenti a seconda dei formati scelti. Il più delle volte il formato più economico risulta essere il 15 x 21, realizzabile direttamente dal foglio A4, utile soprattutto per la rilegatura in brossura.

Chiedete alla casa editrice quale formato vi conviene. Con Self il più conveniente è il 14,8 x 21 cm.

 

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Consejos para la impresión del libro

Stampare un libro senza avere delle adeguate informazioni significa rischiare un flop, anche se il contenuto dell’opera è valido.

L’evoluzione dell’editoria ha portato a delle aspettative sui parametri di stampa, cosicché ogni tipo di libro necessita del suo formato e della sua copertina.

Libroventura mette a disposizione questa sezione per far conoscere ai clienti tutte le specifiche riguardanti i formati, il tipo di carta, di copertina, di stampa e di rilegatura, con l’obiettivo di far compiere al cliente la scelta migliore.

Se dopo aver letto le nozioni a riguardo, non siete ancora soddisfatti e avete ancora paura di sbagliare, noi di Libroventura risponderemo in maniera del tutto gratuita alle vostre domande, che vengano poste per e-mail o per telefono.

 

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Lunes, 14 Noviembre 2016 11:38

El papel

Per capire su che tipo di carta indirizzarci bisogna innanzi tutto sapere se il libro che si andrà a stampare prevede delle immagini a colori oppure no. Un’immagine, essendo la sovrapposizione di più livelli di inchiostro, necessita una carta più resistente e che consenta una maggiore definizione, quindi che non sia porosa e non dia l’opportunità all’inchiostro di sgranarsi. Il libro in bianco e nero Il primo caso da analizzare è la stampa in bianco e nero, quindi prevalentemente solo di testo. Si dice prevalentemente perché possono anche essere presenti alcune immagini, sebbene esse verranno stampate in scala di grigio, oppure a colori, ma rispettando la qualità della stampa in bianco e nero. Il classico foglio di stampa è il cosiddetto “uso mano”, nelle varianti bianco e avorio. Tale termine indica un tipo di carta al naturale, sul quale non è stata aggiunta nessuna patinatura, che è quindi il perfetto punto di incontro tra un prodotto economico e uno di qualità. Per i romanzi e i saggi si usa solitamente la carta color avorio, un bianco leggermente, ma molto leggermente, tendente al giallo, capace di conferire un tocco di eleganza; per i libri moderni, ad esempio un testo scolastico o un saggio lungo, si da la precedenza al bianco. L’unità di misura della carta da stampa è la grammatura, che indica il peso di un metro quadro del foglio specifico. Per la stampa con solo nero si usa, generalmente, una grammatura bassa, che si aggira attorno agli 80 (80 grammi al metro quadro). Un tipo di carta ancora più conveniente, quindi usata in prevalenza nei libri a carattere economico, è la 70. Un testo raffinato, che vuole raggiungere uno standard alto, può utilizzare la grammatura 90 e addirittura la 100. Come si può immaginare, più è alta la grammatura e più aumenta il prezzo, quindi la scelta dell’editore, e nel caso del self publishing dell’autore, deve essere indirizzata sul tipo di opera che si vuole realizzare: se di qualità, oppure a buon mercato. Il libro a colori Il secondo caso è che si stampi un libro a colori, nel quale il ruolo delle immagini è prevalente rispetto a quello del testo. Esempi del genere sono i libri di architettura, i cataloghi, le raccolte fotografiche e i fumetti. Per stampare a colori, dicevamo all’inizio, è necessaria una carta più spessa, quindi avente una grammatura più alta. Si parte, pertanto, da una base di 150. Una stampa con una grammatura inferiore ad essa risulta non adatta agli standard di qualità che ci si prefigge. Prima dicevamo che più sale la grammatura e più aumenta il prezzo, ma va sottolineato che aumenta anche il pregio del libro, un elemento fondamentale per un progetto fotografico. Il massimo al quale si può arrivare, esteticamente parlando, è la carta 200, in casi eccezionali la 250, ma già si sta eccedendo con il rapporto qualità-prezzo. Il secondo aspetto da prendere in considerazione per la stampa a colori è la dose di lucentezza e di brillantezza necessaria alla carta per conferire alle immagini la migliore qualità. Perché ciò accada, è necessario l’utilizzo di un foglio patinato, più liscio e meno poroso, capace di conferire all’immagine una precisione maggiore. Il foglio patinato può essere lucido o opaco, a seconda della preferenza dell’editore o dell’autore. Il lucido regala una lucentezza maggiore alle fotografie, ma al contempo dona anche un riflesso antipatico in presenza di un ambiente molto luminoso. L’opaco, invece, garantisce un effetto antiriflesso, ma automaticamente viene meno una dose di brillantezza. La regola della proporzione Esiste una regola latente nel mondo tipografico, che riguarda una proporzione tra grammatura e numero di pagine stampate. È tutto sommato una buona regola, che tende a conservare la giusta proporzione tra le tre dimensioni del libro: altezza, larghezza e soprattutto profondità. Immaginiamo di dover creare un libro di mille pagine, con una grammatura 300: esso tenderà ad essere più profondo che largo, il che ci porta a prendere in considerazione la riduzione della grammatura. Allo stesso modo, se immaginassimo un libro di appena 50 pagine con grammatura 70, esso apparirà minuscolo, quindi ridicolo; assomiglierà ad un pamphlet più che a un vero libro. Aumentando, invece, la grammatura e quindi lo spessore delle pagine, esso acquisirà più volume, con un risultato finale più gradevole. La regola in questione, quindi, prevede che maggiore sia il numero di pagine di un testo, minore sia la grammatura e viceversa; tenuto sempre conto della differenza che sia stampato in bianco e nero o a colori. In conclusione, un libro in bianco e nero parte da una base di 70 (la più usata e la più economica) per poi passare alla 80, alla 90 e in caso di volumi piccoli arriva a 100. Uno a colori parte da una base di 150, passando per la 170 e la 200; in caso di opere di alto prestigio o di pochissime pagine si utilizza anche la 250. Questi sono i caratteri generali riguardanti la carta; non sono regole infrangibili, ma solo estetiche, che ognuno può condividerle e seguirle, oppure non approvarle e variarle. 

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La tapa

Iniziamo dalla parte tecnica: la copertina si divide in cinque parti:

la prima: il fronte principale

la seconda: l’aletta adiacente

la terza: l’aletta opposta

la quarta: il retro del libro, alla cui sinistra vi è la terza

il dorso: tra la prima e la quarta, dove vi è scritto il titolo trasversalmente.

 

Le alette

Il primo punto di discussione sono le alette. Esse hanno la funzione di inserire delle informazioni ulteriori, che non vogliamo mettere in primo piano, ma che vogliamo comunque evidenziare. La maniera migliore è di disporle non nel libro, non sulla copertina e sul retro, ma tra una e l’altra: sulle alette.

In genere le informazioni che si inseriscono sono la sinossi dell’opera, sulla seconda, e la biografia dell’autore, sulla terza. A scelta dell’autore, è possibile inserire delle recensioni pubblicate su dei quotidiani o delle frasi scelte dal libro. È uno spazio che è un peccato non utilizzare; il nostro consiglio, quindi, è di riempirle e di non lasciarle mai vuote. Se le dovete lasciare vuote, tanto vale che le eliminiate.

Non è una provocazione, ma è un consiglio serio, in quanto le alette hanno un costo significativo nella stampa; il loro prezzo varia dai 30 centesimi a un euro, a seconda delle tipografie. Sono poche quelle che lo includono direttamente nel preventivo, a seconda che decidiate di realizzarle oppure no.

Esse hanno la dimensione cha varia da metà a un terzo della pagina, quindi può anche fungere da segnalibro, sebbene sia scomodo in quanto, una volta aperto il libro, le alette tendono a seguire la copertina e a lasciare scappare le pagine.

Per realizzare le alette, la copertina deve essere morbida, ovvero di un cartoncino più spesso delle pagine, ma comunque pieghevole. Se si pretende una copertina cartonata, ovvero rigida, le alette devono essere realizzate apponendo una copertina aggiuntiva, tecnicamente una sovracoperta, molto meno spessa della prima, che ha il ruolo di avvolgere il libro ed evitare di sciuparlo e, nello stesso tempo, di creare le alette.

 

La sovracoperta

È un’invenzione utile, se l’intento è di proteggere la copertina dai graffi. È realizzata con una carta di grammatura media, che va dai 150 ai 200 grammi.

Come si spiegava prima, ha la funzione di creare le alette in presenza di una copertina cartonata, ma può benissimo essere posta anche su un libro a copertina morbida. Nulla vieta di vendere un libro con doppia copertina. Può essere visto come un segno di eleganza.

 

Copertina morbida

È l’ideale quando il progetto editoriale prevede un basso investimento sul libro, come nel caso del self publishing, quindi di un prezzo al pubblico accessibile. La differenza tra una cartonata è di una morbida può superare i due euro, soldi che devono andare ad aggiungersi al prezzo al pubblico.

 

Copertina cartonata

Nel momento in cui si decide di realizzare un progetto ambizioso, come un book fotografico, la copertina cartonata è pressoché essenziale. Conferisce quel tocco di prestigio che la morbida non dona.

 

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Lunes, 14 Noviembre 2016 11:38

La encuadernación

Spillatura

La spillatura consiste nel tenere ferme le pagine tramite una o più graffette metalliche inserite dall’esterno e ripiegate al centro esatto del libro.

Questa procedura rientra nelle rilegature economiche, quelle cioè che non sono adatte ad un libro che vuole rispettare determinati standard. Oltre ad essere poco gradevole alla vista, è difficile da praticare su una grande quantità di fogli. È consigliabile per i pamphlet, per le riviste e gli opuscoli.

 

Spirale

La rilegatura ad anelli, o a spirale, consiste nella perforazione sistematica del bordo interno delle pagine, per poi apporvi una spirale metallica o di plastica, capace di penetrare all’interno dei buchi creati e formare una rilegatura.

Il vantaggio di tale metodo consiste nella facilità di tenere aperta una determinata pagina, in quanto l’apertura è massima e ogni foglio può ruotare attorno alla spirale.

Lo svantaggio risiede nell’essere poco estetico e di essere di facile rottura: basta tirare il foglio con una pressione superiore a quella consueta e subito si strappano le parti alte e basse dei fogli.

Anche questa procedura è annoverata tra i sistemi poco adatti alla pubblicazione di un libro, ma ciò non significa che il cliente non possa richiederla.

 

Brossura

Attualmente è il metodo di rilegatura che va per la maggiore, in quanto è un buon compromesso tra una qualità accettabile e un prezzo economico.

La procedura è piuttosto semplice: l’insieme dei fogli viene unito, livellato e incollato alla copertina tramite uno strato abbondante di colla.

Il risultato è buono, la rilegatura c’è, ma una tale procedura presenta due difetti: il primo è la durata: essa non raggiungerà mai quella del filo refe, ma si deteriora presto, soprattutto quando una pagina la si apre troppo e si va a creare un taglio nella colla. Il secondo problema consiste nella limitazione dell’apertura delle pagine, che non è estesa quanto il filo refe, ma è ridotta sia perché una parte del foglio è incollata, sia in quanto un’altra parte del foglio, adiacente alla colla, tende a rimanere in ombra.

Una qualità maggiore della brossura è la fresatura. Essa consiste nell’accorpare le pagine e nel praticare una serie di tracce di circa mezzo centimetro, abbastanza ampie da permettere alla colla di penetrare e creare un’armatura che rende più stabile la rilegatura e la fa durare di più nel tempo.

 

Filo refe

È sicuramente il metodo di rilegatura più elegante e duraturo, conferisce al libro quel prestigio e quella completezza che lo rende “libro”.

Una rilegatura del genere prevede l’utilizzo dei “sedicesimi”, un gruppo di sedici fogli riuniti tra loro e tenuti saldi da una cucitura. L’insieme dei sedicesimi, infine, viene cucito e tenuto ulteriormente saldo dalla colla.

I vantaggi, oltre che estetici, sono la facilità di apertura delle pagine, che possono aprirsi in tutta la loro interezza, e la resistenza dei fogli.

Essendo un procedimento di colla e di cucitura, il filo refe richiede dei costi maggiori, che si aggirano attorno all’euro per singola copia.

 

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